No cabe duda que más pronto que tarde el país deberá afrontar un proceso de transición, no solo hacia un sistema más democrático, sino hacia un nuevo modelo de desarrollo. La modernidad, cada vez más presente en otros países de la región, nos obliga a replantear los esquemas que hasta ahora han dominado la vida económica y social del país. En este sentido, hay múltiples alternativas, que van desde el planteamiento liberal clásico de la responsabilidad individual como eje del desarrollo, hasta llegar a aquellos modelos que proponen una economía de mercado basada en la solidaridad.
Independientemente del modelo del que se trate, la experiencia latinoamericana pareciera señalar que el primer paso a dar es sentar las bases mínimas que permitan el reconocimiento de las reglas del juego, y que por lo tanto den seguridad a la tan necesaria inversión privada. Sin este elemento pareciera imposible pensar en el desarrollo de cualquier nación, al final de cuentas todos los modelos viables hoy en día pasan por la economía de mercado como motor económico, y es precisamente la inversión la que le da vida a éste.
En función de lo anterior, y con la mirada puesta en el proceso de transición, pareciera necesario llegar a algunos consensos en cuanto al papel que la inversión privada tendrá en la vida nacional. Desde la nacionalización del petróleo a finales de los años 70´s la inversión privada entró en un franco descenso, dejando de ser protagonista de la actividad económica del país. No hay duda que el petróleo seguirá jugando un rol fundamental en los próximos años a nivel mundial, y por lo tanto en Venezuela, la pregunta por hacerse es qué papel jugará el sector privado en esta industria a nivel nacional.
Además del sector de los hidrocarburos, existen otros sectores de gran potencial a nivel nacional, los cuales están más que identificados a través de una gran cantidad de estudios y “proyectos país” que se han desarrollado durante varios años. Al igual que en el caso del petróleo, la pregunta por hacerse es acerca del papel que el sector privado tendrá en el desarrollo de estos.
Esta pregunta sobre el papel de la inversión privada al final de cuentas puede se planteada en sentido inverso, y es acerca del rol que tendrá el Estado en el desarrollo del país. La experiencia latinoamericana pudiera dar algunas señales al respecto, entre ellas las que mas destacan son las de éste como regulador, como promotor de políticas sociales, en algunos casos inversionista en infraestructura. ¿Es viable, y deseable, este tipo de Estado en Venezuela? La respuesta no parece clara, y por ello se hace necesario dialogar al respecto.